martes, 11 de marzo de 2008

CONTRA EL BARRO


A Cristóbal Puebla

Cómo desfilan

Estos insensatos ángeles

Con su disfraz de nube

Que nunca nos engaña.

Prospera el tiempo

Su sedimento homicida

Y comprendo lo breve

De un espacio extraño,

La vanidad con que la noche

Nos precipita hacia otra luz

Más difusa...

Esa luz, la busco en la boca del lobo

Y aún allí temo encontrarla.

Nadie discute nuestra experiencia:

¿Por qué hemos llegado con palabras

a dejar constancia de cómo

hemos existido?

¿Para notar el bochorno de la juventud?

¿Para sentir el hinchado corazón de la provincia,

cómo contiene su esputo medieval,

cómo eleva sobre el mugriento altar de la fealdad

sus estatuas de arena?

Sólo puedo decir que la música

Se irá por donde vino

Con el sigilo característico

De un héroe al que se ignora.

Tardío vengo a dar cuenta

De la disolución y la demencia

Pero ¿no lo supe todo el tiempo?

No;

pensamos que al final aquella “Era”

Siempre futura

cuando llegue, cuando llegue

En silencio pretextaba-

Había pasado por nosotros

Incapaces al final de asir

Un haz de luz

Parar el tiempo.

El fuego irrepetible repite insistente

Su ceremonial de ceniza

¿Viviremos para ella?

JUAN ANTONIO GALLARDO.- (de Disoluciones y moradas)

2 comentarios:

valentín dijo...

Interesante poema, ¿es un poema verdad? Sorprendente este tono cuando estamos acostumbrados a ciertas frivolidades prosaicas en este blog.

gata insaciable dijo...

queremos mas